Todos hemos oído hablar de Stradivarius…el luthier.

Los que hayan pensado en la tienda de ropa, cliquen el último link y ya pueden dejar de leer, gracias…
Antonio Stradivari (lo de Stradivarius es la forma latinizada con la que firmaba sus obras: “Antonius Stradivarius Cremonensis Faciebat Anno [año de fabricación]“), natural de Cremona, Italia, fue engendrado por Alessandro Stradivari y Anna Moroni, y parido a los nueve meses (semana arriba, semana abajo) por ésta última el día D del mes M de 1644, 1649 ó 1650, según la fuente. Pero no es la intención de este texto reescribir la biografía del afamado maestro italiano por enésima vez, que las hay de todos los gustos y colores…
De lo que este post trata y que aun, a más de 300 años de la fabricación de los instrumentos, quita el sueño, reconcome el cerebelo y dessesa los ensesados sesos de científicos, musicólogos y curiosos aburridos en general, es sobre el peculiar sonido de los instrumentos fabricados por el luthier, considerados los mejores (sólo Giuseppe Guarneri del Gesù es comparable con Stradivari según expertos, coleccionistas y los propios ejecutantes).
Maese Antonio fabricó (se estima) cerca de 1100 instrumentos entre violines, violas, violonchelos, dos guitarras y un arpa, de los que apenas quedan 600 tanto por deterioro, destrucción, pérdida o robo, aquí la lista de intrumentos de Stradivari. Muchas de estas obras de arte se identifican por el nombre de algun músico, colección o persona a la que perteneció o que simplemente lo utilizó en algún momento para sus interpretaciones.
Volviendo a la causa de que los Stradivarius se consideren entre los mejores instrumentos de cuerda, he aquí un recopilatorio de hipótesis sobre la peculiaridad de su sonido:
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